Cuándo la fisioterapia ya no basta para tu cadera
Las lesiones de cadera no siempre empiezan con un gran dolor. A veces comienzan con una molestia al subir escaleras, al ponerse los zapatos o al levantarse de una silla. Muchos pacientes pasan meses —incluso años— intentando fisioterapia, analgésicos o infiltraciones, sin saber que su problema ya no es solo inflamatorio: es estructural.
El límite de la fisioterapia
Lesiones más frecuentes que requieren cirugía
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Desgaste articular (artrosis de cadera): cuando el cartílago desaparece, la fricción hueso contra hueso genera dolor constante y limita la movilidad.
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Necrosis avascular: la falta de irrigación destruye el hueso de la cabeza femoral. No mejora con terapia, y su avance puede colapsar la articulación.
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Fracturas o secuelas de fracturas: en adultos mayores o después de un accidente, una fractura mal consolidada puede necesitar reemplazo o reconstrucción.
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Desgarros del labrum o pinzamientos femoroacetabulares: comunes en deportistas o personas jóvenes, suelen requerir artroscopía para reparar el daño.
La decisión de colocar una prótesis
Cómo saber si estás en ese punto
Estas son señales claras de que deberías consultar con un cirujano especialista en cadera:
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Dolor que no mejora con medicación ni fisioterapia.
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Dificultad para realizar tareas simples (ponerse calcetines, subir al carro).
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Dolor nocturno o al estar sentado.
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Marcha inestable o sensación de “bloqueo” articular.
Un estudio con radiografía o resonancia es suficiente para determinar el grado de daño y decidir si aún hay opción de tratamiento conservador o si la cirugía puede ofrecer una mejor solución funcional.
En resumen
Dr. Pablo Roque
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